El objetivo de nuestro blog

Este blog ha sido creado con los objetivos de:

*Prevenir el delito. Para poder prevenir es necesario el conocimiento, es decir, se debe de dar a conocer en qué consiste el ilícito de privación ilegal de la libertad (secuestro), sus diferentes modalidades, su evolución, propuestas para su combate y estrategias para prevenirlo.

*Pretendemos dar apoyo a víctimas y a los familiares de las mismas. Haciendo conexiones entre ellos y la información que les puede ser de utilidad para sobrellevar esta situación tan difícil de superar.

*Queremos informar a la gente acerca de otros sitios de interés que les puedan ayudar.

Si deseas ver nuestra presentación, podrás verlo en el siguiente link: http://www.slideshare.net/Cuauh90/presentacin-secuestro

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lunes, 29 de noviembre de 2010

EVOLUCIÓN CRIMINAL DEL SECUESTRADOR


Un estudio realizado a 685 plagiarios detenidos en los últimos 31 meses realizado por la Secretaría de Seguridad Pública revela la evolución criminal de este tipo de personas.

De acuerdo con la información, una parte importante de los raptores proviene de familias disfuncionales, tiene entre 22 y 35 años y muchas veces es adicto a las drogas.
Antes de iniciar su carrera delictiva, apunta el estudio consultado, suele trabajar en el sector informal o como chofer y sueña con integrarse a un nivel socioeconómico superior al que pertenece.
Evolución criminal
Los datos indican que en general los secuestradores son jóvenes. En su mayoría no pasan de los 35 años. Antes de iniciar su carrera delictiva suelen trabajar en el sector informal o como choferes.
El primer nivel que escalan en la pirámide de la delincuencia es el del robo a transeúntes. El siguiente paso hacia arriba es el robo a casa habitación. Después se dedican al robo de vehículos y de carga para más adelante dedicarse al robo de transportes de valores y bancos. Después de esta última actividad se asocian con secuestradores, ex convictos, policías o ex policías y forman parte de alguna banda de plagiarios. Algunos de ellos terminan por formar y dirigir sus propias organizaciones.
Según datos de inteligencia de la SSP federal hay casos que demuestran que en menos de año y medio un asaltante callejero llega a convertirse en secuestrador.
En cada uno de los niveles de su evolución criminal, los delincuentes van adquiriendo la necesidad de ejercer mayores niveles de violencia y de utilizar armas más poderosas, por lo que su peligrosidad va creciendo. 

Ganar y gastar
¿En qué gastan su dinero los secuestradores? Esta es una pregunta que el mapa realizado por la SSP responde claramente. La mayoría de ellos suele derrochar las ganancias ilícitas obtenidas. Existen testimonios de secuestradores que han gastado 100 mil y hasta 200 mil pesos en una sola parranda luego de un secuestro. Muchos de ellos buscan, casi siempre sin éxito, integrarse a un sector socioeconómico de mayor nivel del que provienen. La mayoría gasta todo el dinero rápidamente, lo que les crea la necesidad de realizar un nuevo plagio.
Otra parte del dinero lo utilizan para costear los gastos de operación para los secuestros. Es decir, la renta o compra de casas de seguridad y armas, entre otros.
El producto de un rescate, según la SSP, es repartido de acuerdo con la función que cada miembro de la banda cumpla. El líder es quien se queda con la mayor parte, y los miembros de menor nivel, como los cuidadores y vigilantes reciben una mínima parte.
La frecuencia con la que una banda ejecuta un secuestro es muy variable, depende del tamaño de la organización; sin embargo, los parámetros van desde grupos que realizan uno por semana hasta otros que consuman uno cada tres meses.

Benavides, Carlos. (2009, domingo 2 de agosto). SSP descifra “genoma” del secuestrador. El universal. Obtenido el 16 de septiembre de 2010, de http://www.eluniversal.com.mx/notas/616401.html

CÓMO CREAR UN SECUESTRADOR


En cada región de México la criminalidad tiene sus variantes; delincuentes con perfiles acordes a sus circunstancias, sicarios, secuestradores, asaltantes, extorsionadores, quienes pueden ser explicados según factores como su grado  de escolaridad, expectativas laborales, niveles de pobreza. Es indispensable considerar estas variables en las políticas públicas si es que alguna vez el país espera disminuir la inseguridad.

Sinaloa, por ejemplo, es una zona prolífica en la generación de capos del narcotráfico. Ciudad Juárez, en cambio ha probado ser generadora de pandilleros que posteriormente devienen en sicarios. Otras ciudades como Cancún se han convertido en prolíficas zonas de tráfico de personas y explotación laboral. Así la ciudad de México parece el mejor caldo de cultivo para los secuestradores.
En un estudio del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, se descubrió que siete de cada diez secuestradores de todo el país provienen del Distrito Federal. El Perfil psicológico más usual del secuestrador es el de un hombre de 31 años en promedio, con tres hijos, de oficio chofer o comerciantes y que tardan a partir de su primer robo un año y medio antes de cometer un secuestro.
¿Qué sucede en el entorno y en la mente de un sujeto años antes de llegar al punto de deshumanizar a sus víctimas? La transformación de un secuestrador no suele suceder de la noche a la mañana, ni es producto de una repentina ocurrencia. Algo puede hacerse, por lo tanto, para prevenir su surgimiento.
Los jóvenes de la zonas urbanas marginadas en Iztapalapa o Gustavo A. Madero, por ejemplo, suelen agruparse en pandillas. La concentración poblacional les permite anonimato cuando pasan de la piratería al contrabando y el robo. Eventualmente terminan en la delincuencia organizada por que no saben hacer otra cosa. El proceso se acelera cuando pisan la cárcel porque en el interior del sistema penitenciario mexicano no hay otra alternativa más que volverse violento y perfeccionar las habilidades criminales.
A mayor anulación de las expectativas personales, mayor posibilidad de que los jóvenes capitalinos caigan en la espiral que los conduce al negocio del secuestro. Es su forma de obtener ingresos, pero también su mecanismo de defensa ante su inseguridad personal, falta de sentido de pertenencia y de dignidad.

Cómo crear un secuestrador. (2010, 7 de septiembre de 2010). El Universal, pp. A14 Opinión.